TITULO
Necesidades Educativas Auditivas
2.Clasificación
3.Necesidades especiales
4.Intervención educativa
1.
Discapacidad auditiva/Deficiencia auditiva
Discapacidad
auditiva: Es una disminución del funcionamiento auditivo que
tiene su origen en una deficiencia a nivel del sistema auditivo. Para que haya
discapacidad auditiva es preciso que el problema sea bilateral, ya que en el
caso de la deficiencia es monolateral.
Deficiencia
auditiva: Una disminución más o menos significativa de la
audición debido a lesiones, anomalías anatómicas o disfunciones fisiológicas
del sistema auditivo, que puede afectar a un oído (monoaural), a ambos
(biaural) o al sistema auditivo central (discapacidad auditiva).
2.
Clasificación
Clasificación según la localización
-Deficiencias
auditivas de conducción: Afectan
al oído externo o medio. Suelen tener carácter leve y si se cogen a tiempo
pueden ser transitorias, pues responden bien a tratamiento farmacológico y
quirúrgico.
-Deficiencias
auditivas neurosensoriales: Afectan al oído interno, la cóclea , el nervio
auditivo o las zonas auditivas del cerebro. Generalmente, tienen un carácter
grave y permanente, y un pronóstico más complicado.
Otros
criterios de clasificación
Según la causa de la pérdida
auditiva.
-Hereditarias: Se estima que representan el 30% de los casos de sordera, con un 10% debida a un gen dominante y el resto a genes recesivos. Pueden
presentarse aisladas o asociadas a otros síndromes.
-Adquiridas: Tienen su origen en procesos
infecciosos como rubeola, toxoplasmosis, sífilis, etc. O bien en la
administración de fármacos ototóxicos a la madre, que pueden llegar por vía
transplacentarias.
Según el momento de aparición
-Hipoacusia prelocutiva: La pérdida auditiva está
presente al nacer el bebé o antes de la adquisición del lenguaje (2-3 años).
Ausencia del lenguaje en severas o profundas
-Hipoacusia postlocutiva: La pérdida auditiva
aparece con posterioridad a la adquisición del lenguaje. Alteraciones
fonéticas, prosódicas o alteraciones de la voz.
Oido afectado: unilateral/bilateral
-Bilaterales: Audición deficiente que afecta a ambos
oídos,
-Unilaterales: Las pérdidas unilaterales permiten
una audición normal con dificultad para identificar la fuente emisora.
Según
el grado de pérdida
-Ligera. Hablamos de hipoacusia leve para
referirnos a los casos en que existe una pérdida auditiva de 20 a 40 dB, que
hace necesario el uso de prótesis para una correcta audición, pero no
compromete en absoluto el aprendizaje natural del lenguaje oral, pues permite
captar la mayoría de los estímulos sonoros relevantes, incluida el habla.
-Moderada, pérdidas de 40 a 70 dB, que dificulta la percepción
del habla, pero no la compromete si se combina el uso de prótesis auditiva con
una adecuada rehabilitación audiológica (cuanto más temprana, mejor.
-Severa.
Hablamos de hipoacusia severa cuando
existe una pérdida auditiva de 70 a 90 dB, que impide la audición del habla sin
amplificación y que, incluso con ésta, la tiene limitada a entre 30 y 50 dB.
El grado de discapacidad dependerá no
sólo de si la pérdida se encuentra en el nivel inferior o superior del rango,
sino de que la pérdida sea prelocutiva
o postlocutiva, de la
existencia o no de una adecuada rehabilitación temprana y del tipo y grado de
estimulación recibida en los entornos naturales de desarrollo.
-Grave
(Sordera). Son tanto los que presentan una pérdida auditiva por encima del
umbral del dolor como los que presentan una hipoacusia profunda, ya que en todos estos casos el individuo
tiene disminuida de una manera muy significativa la función auditiva,
especialmente en lo que se refiere a la adquisición del lenguaje oral.
-Discapacidad auditiva e implantes cocleares. En
los últimos años, junto a los dos grupos de alumnos anteriores es cada vez más
frecuente encontrar un tercer grupo de alumnos que, presentando originalmente
sordera por afectación del oído interno, han sido objeto de un implante
coclear, esto es, de la implantación quirúrgica de un dispositivo que recoge
los estímulos sonoros mediante un micrófono, los procesa electrónicamente y los
transmite mediante un electrodo al nervio auditivo.
Dicho dispositivo no proporciona al
individuo una audición equivalente a la del sistema auditivo natural, sino un
estímulo reducido en sus cualidades y condicionado por su procesamiento
electrónico, que es necesario aprender a procesar, por lo que los resultados
dependerán en gran medida, entro otros factores, de lo más o menos precozmente
que se realice el implante y de la existencia de una adecuada rehabilitación
auditiva.

3.
Necesidades
especiales
Alumnado
con hipoacusia
Hipoacusia
leve o moderada. Presenta como principales necesidades específicas una detección
lo más temprana posible de su discapacidad auditiva, la dotación de ayudas
técnicas, la implementación de programas de refuerzo del aprendizaje
verbal y el tratamiento preventivo y
reforzado del aprendizaje de la lectura y escritura.
Hipoacusia
severa. En el caso del alumnado con hipoacusia severa, comparte estas
mismas necesidades educativas básicas, aunque más acentuadas y con un añadido
importante: sus dificultades para la adquisición correcta de la lengua oral
hacen que a menudo requiera una intervención en la que a una enseñanza
explícita del código verbal se añade la utilización de un sistema aumentativo.
4. Intervención Educativa
Está muy extendida la utilización del término sordera para englobar en ella todos los tipos y grados de pérdida auditiva. Su efecto en el desarrollo del individuo dependerá de la característica que afecte a esta pérdida auditiva y el grado en que se manifieste.
La deficiencia auditiva supone una influencia notable del desarrollo integral del niño y su aprendizaje.
Para el desarrollo evolutivo normal un niño desde sus inicios empieza a recibir estimulación del entorno en formato auditivo y gracias a la asociación de esos sonidos con las personas y consecuencias del entorno va desarrollando sus primeros conceptos del mundo que le rodea.
Para Marchesi (1990), el grado en que la discapacidad afecta al desarrollo del individuo viene determinado por cuatro factores: el grado de audición, la edad de comienzo de la sordera, su origen y la respuesta educativa o estimuladora que se le dé al sujeto. La actitud de la familia con el hijo es un factor de notable influencia en el desarrollo del niño y de la intervención temprana de la sordera marcará la línea de desarrollo.
En el caso de aquellos niños con problemas en el funcionamiento auditivo la pérdida de estímulos le llevará a un retraso madurativo en el caso del lenguaje en torno de los seis meses de edad lo que aconseja un diagnóstico precoz para una intervención temprana.








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